El intendente de la ciudad de Córdoba habla mucho, demasiado. Lo hace con todos los medios, a toda hora, en todos los programas. Él mismo llama a los productores, a los periodistas, va a al piso de las emisoras, a los estudios de las radios. El miércoles 2 de mayo, por caso, estuvo al aire en cuatro oportunidades. Al mediodía estaba en un canal de TV. Y a la tarde ya me perdí.
Eso supone que está siguiendo las noticias, a ver qué dicen de él, cómo se defiende, cómo refuta, cómo explica que ahora quiere hacer alianza con el radical Mario Negri y antes lo defenestraba. La pregunta es: ¿cuándo gestiona? Porque la pasión mediática no fue sólo hoy, es día tras día. Si es la mala gestión la que lo está haciendo retroceder en las encuestas, el intendente debería olvidarse del micrófono y ver cuánta arena le están metiendo a la mezcla con la que se tapan los baches.

